Messi cerró con la afición abrazándolo; Ronaldo se fue en un video, como quien manda un correo de renuncia
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Apenas un mes separa las despedidas de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi de sus selecciones, pero la diferencia en la forma de decir adiós es abismal: uno cerró con fiesta nacional y el otro con un comunicado grabado en medio de tensiones con su entrenador.
La era de los dos más grandes del fútbol contemporáneo llegó a su final, y como todo gran capítulo, la última página se leyó con tinta completamente distinta en cada caso. Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, que compartieron el trono del fútbol mundial durante más de una década, decidieron poner punto final a sus carreras internacionales con apenas un mes de diferencia, pero con escenarios que parecen sacados de historias distintas.
Ronaldo anunció el 5 de noviembre su decisión de abandonar la selección de Portugal mediante un vídeo publicado en sus cuentas oficiales. Fue un anuncio sobrio, casi corporativo, que sorprendió a la afición portuguesa al llegar en medio de desavenencias y tensiones con el entrenador Jorge Jesús, un clima que ensombreció los últimos meses de su relación con la selección.
Messi, en cambio, cerró su ciclo con la albiceleste el 6 de octubre, rodeado de su familia y de miles de aficionados que se congregaron para rendirle homenaje. La escena fue emotiva y festiva, un reconocimiento colectivo al jugador que devolvió a Argentina a la cima del fútbol mundial después de décadas de espera.
Entre ambas fechas hay apenas un mes, pero la diferencia en la forma de despedirse fue enorme. Uno se fue con aplausos y confeti; el otro, con la cámara encendida y la tranquilidad de quien ya tomó su decisión lejos del ruido de los estadios.
El recorrido de Ronaldo con Portugal estuvo cargado de ambiciones enormes y tropiezos dolorosos, pero también de gestas históricas. Tras años de intentos, llevó a su país a conquistar la Eurocopa 2016, el primer gran título de la historia de Portugal, antes de sumar dos Ligas de Naciones de la UEFA, en 2019 y 2025.
Su impacto no se midió solo en trofeos. Con 146 goles internacionales, Ronaldo se convirtió en el máximo goleador histórico de todas las selecciones nacionales, un registro difícil de superar en cualquier generación. Y aunque ya cerró su ciclo, aún le queda un último reto personal: solo le separan 15 goles para alcanzar el tanto número 1000 de su carrera, cifra que aspira a lograr antes de su retirada definitiva.
El camino de Messi con Argentina fue aún más complejo. Durante años recibió duras críticas por su incapacidad de conquistar títulos con la selección, a pesar de haber llegado a la final del Mundial de 2014 y de haber perdido dos finales consecutivas de la Copa América en 2015 y 2016. Las decepciones se acumularon y la presión social fue implacable.
Pero la estrella argentina se negó a que aquellas frustraciones fueran el final de su historia. Condujo a su país a coronarse en dos ocasiones en la Copa América, conquistó el Mundial de 2022 y sumó el título de la Finalissima, convirtiendo las críticas en elogios y cerrando una de las historias más apasionantes del fútbol mundial.
Las cifras de Messi con la camiseta de Argentina son tan imponentes como las de su rival histórico. Disputó 208 partidos, convirtiéndose en el jugador con más participaciones en la historia de la albiceleste, y encabezó la lista de máximos goleadores con 126 tantos, superando por amplio margen a Gabriel Batistuta, autor de 54 goles.
Y su impacto no se limitó al gol: con 66 asistencias a sus compañeros, Messi acumuló un balance de 192 contribuciones goleadoras durante su recorrido internacional, cifras que reflejan la magnitud de su huella excepcional con la selección de su país.
La diferencia entre ambos finales se extendió más allá del formato. Mientras Messi vivió un momento de reconocimiento y celebración, después de haber cumplido la mayoría de sus sueños con la albiceleste, Ronaldo llegó a su decisión en medio de un clima de discordia que pesó en la relación con Portugal.
Y así, entre el final de Ronaldo, marcado por el carácter del shock y la tensión, y la despedida de Messi, caracterizada por la celebración y la gratitud, se materializa una última paradoja: el inicio fue épico para ambos, pero el camino hacia el final no fue el mismo. El fútbol les concedió una era que no se repetirá con facilidad, y ahora se cierra con dos formas de decir adiós que el mundo recordará de forma distinta.
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