El aliado ya ni avisa que vienen misiles: Trump culpa a Zelenski de la guerra que Putin se niega a parar
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Mientras Kiev soporta una nueva andanada de misiles balísticos sin recibir las advertencias que antes llegaban de sus socios, el presidente de Estados Unidos responsabiliza al líder ucranio de la guerra y proyecta una cumbre con Putin y Xi Jinping que no incluye a Ucrania. Zelenski advierte que ese encuentro solo daría alas al Kremlin para seguir invadiendo.
El cielo de Kiev volvió a retumbar la noche del domingo al lunes con la llegada de misiles balísticos rusos. Tres oleadas impactaron la capital ucraniana: una antes de medianoche, otra en torno a las tres de la mañana y una tercera sobre las siete de la mañana. Pero de las tres, solo la segunda fue comunicada de antemano por los aliados de Ucrania. De las otras dos, Kiev se enteró cuando ya había trueno en el cielo.
Yurii Ihnat, portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, confirmó que el aviso aliado llegó únicamente para una de las tres oleadas, lo que confirma una tendencia que Kiev denuncia desde hace una semana: la alerta temprana que antes salvaba vidas empieza a llegar tarde, o no llega.
En paralelo a los ataques, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó una andanada de mensajes desde su red social Truth contra el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, en el peor momento posible. Mientras las bombas caían, Trump cargaba contra Kiev desde la comodidad de su plataforma digital.
El líder republicano fue claro en su estrategia diplomática: tratar a Rusia como si fuera parte de la solución y no del problema. En su mensaje, defendió tener a Moscú como contraparte en su supuesta búsqueda de paz.
"No quiero hacer nada que, de forma insensata, aleje a Rusia de la mesa de negociaciones. Se están logrando grandes avances".
Trump también señaló directamente a Zelenski como responsable de una crisis global del diésel, argumentando que los ataques ucranianos a refinerías rusas perjudican a mercados mundiales, incluido el de Estados Unidos. Rusia sigue enviando millones de barriles de diésel al mercado global a precios bajos, mientras el daño recae en otros.
En el tercer frente de su andanada, el presidente estadounidense acusó al mandatario ucranio de no querer que el conflicto termine.
"No tiene intención de poner fin a esta guerra; probablemente nunca la tuvo. Hace dos años podría haber conseguido un acuerdo mejor que el que podría lograr ahora".
Y remató con un cuadro devastador de lo que considera la Ucrania de Zelenski: "Su país está en ruinas, gran parte de su territorio se ha perdido, ha perdido el acceso a sus océanos y mares, y su población masculina está diezmada, herida o muerta".
Zelenski respondió desde sus redes sociales sin citar directamente a Trump, pero con un mensaje que no dejó lugar a dudas. Denunció que Ucrania ha sido el único bando que ha aceptado todos los intentos de alto el fuego propuestos, mientras Rusia se niega a dar cualquier paso hacia la desescalada.
"Ucrania nunca quiso esta guerra y hemos acogido literalmente TODOS los intentos de nuestros socios de llevar a esta guerra a un final digno".
El líder ucranio señaló también el bloqueo de la llegada de defensa antiaérea a su país, mientras a Moscú se le "conceden alivio o retrasos en las sanciones". Es decir: mientras Kiev pide escudos, el agresor recibe descuentos.
Los daños de la última ofensiva rusa son extensos. Una joven de 21 años murió en la capital. En el municipio de Irpín, seis personas resultaron heridas, tres de ellas menores de edad, y tres personas quedaron desaparecidas. Se reportaron impactos en infraestructura energética en una decena de regiones, lo que dejó sin servicio eléctrico a unas 550 mil familias, según datos de Zelenski.
Además de la energía, Rusia golpeó un centro comercial, una escuela, instalaciones médicas y varios edificios residenciales. Dos estaciones de metro en la orilla izquierda del río Dniéper tuvieron que cerrarse temporalmente por daños en la infraestructura.
Pero lo que preocupa aún más en Kiev no es solo la destrucción física, sino la cumbre que Trump proyecta con los líderes de Rusia y China. Portavoz del Kremlin, Washington, Moscú y Pekín están negociando la celebración de un encuentro trilateral entre Donald Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping, probablemente durante el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se realizará los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, China. Ucrania no está en la lista de invitados.
El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sibiga, fue directo en su lectura de las consecuencias.
"Una reunión trilateral entre los líderes de Ucrania, Estados Unidos y Rusia podría ayudar a poner fin a la guerra antes. Una reunión trilateral entre los líderes de Rusia, China y Estados Unidos lograría justo lo contrario: alentar al presidente ruso, Vladímir Putin, a continuar con esta guerra".
El periódico estadounidense The Wall Street Journal reveló que Putin fue quien propuso el encuentro a Trump durante una conversación telefónica que mantuvieron el pasado 9 de octubre. En aquella llamada, el mandatario ruso ofreció levantar el veto a sus exportadores de diésel para abaratar el precio del combustible en mercados antes de las elecciones estadounidenses.
Pero resultó que Putin le había vendido humo a Trump. Días antes de esa conversación, las autoridades rusas ya habían avanzado a sus medios que iban a levantar el bloqueo de exportación de diésel, fijado hasta el 31 de octubre, porque el país no registraba un desabastecimiento como el que sufría con la gasolina, cuya exportación está prohibida hasta 2027.
Trump también metió a Irán en la ecuación de su mensaje en Truth, advirtiendo que Moscú no está haciendo suficiente para ayudar a Teherán y que prefiere que así siga. Sin embargo, esa misma jornada el presidente iraní, Masoud Pezeshkián, recibió en Teherán al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien además sostuvo un encuentro aparte con su contraparte iraní, Abbas Araghchi.
Ambos países firmaron en enero de 2025 un tratado de cooperación estratégica que sobre papel selló su asociación militar. Desde el inicio de la invasión, Rusia ha recibido drones iraníes. Agencias internacionales revelaron que Moscú ha engordado el arsenal de misiles de Irán y colabora en el diseño de nuevos cohetes desde 2023, bajo un proyecto clasificado llamado C430L. También se reportó que Rusia envía munición a Irán a través del mar Caspio, ruta que escapa a la vigilancia estadounidense e israelí.
Trump y Putin se vieron en persona por última vez en agosto de 2025, en la cumbre de Anchorage, Alaska. Aquel encuentro terminó sin comunicado conjunto. Dos meses después, en octubre, Estados Unidos sancionó a las dos mayores petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, por el nulo avance en las negociaciones de paz.
Mientras tanto, en Kiev el cielo sigue sin aviso previo. Y la diplomacia, al parecer, sigue sin Ucrania en la mesa.
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