Ambos bandos se declaran ganadores de una guerra que no termina; Irán amenaza con cortar cables submarinos y centros de datos
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Casi nueve meses después del inicio del conflicto, Teherán y Washington sostienen versiones opuestas de una misma victoria, mientras los comandantes iraníes amplían amenazas contra infraestructura digital, energética y de comunicaciones a nivel global.
Irán ha dado señales claras de que se prepara para otra ronda de guerra con Estados Unidos. Los comandantes militares iraníes intensificaron durante el último mes una serie de mensajes públicos en los que afirman que el país ha acumulado grandes arsenales de nuevas armas listas para ser utilizados contra objetivos más allá de la región si Washington reanuda las hostilidades que comenzaron en febrero.
Los funcionarios iraníes amenazaron con ampliar sus objetivos si se reanuda el conflicto, planteando opciones que incluyen cortar cables submarinos de internet, atacar centros de datos de inteligencia artificial y golpear instalaciones regionales de petróleo y gas.
"El mundo quedará asombrado", dijo a finales del mes pasado Hossein Mohebbi, portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. "Tenemos nuevos objetivos que aún no han sido atacados", añadió.
Casi nueve meses después de que Estados Unidos e Israel iniciaran su guerra contra Irán, el conflicto se ha estancado en un punto muerto que ha dejado a todos en la incertidumbre sobre el objetivo final del presidente Donald Trump y al mundo lidiando con la inestabilidad económica. Ambas partes se han atribuido la victoria: Teherán señala su supervivencia y Washington, el daño infligido al régimen iraní.
Mientras tanto, la administración Trump sigue probando nuevas medidas económicas y militares para obligar a Irán a capitular, algo a lo que Teherán se ha resistido obstinadamente.
"La guerra no ha terminado", dijo Mohebbi. "El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se ha preparado para una guerra prolongada".
Mientras los comandantes iraníes dan muestras de fuerza y preparación, los iraníes de a pie, agobiados desde hace mucho tiempo por el conflicto y la incertidumbre económica, vuelven a prepararse para las realidades de la guerra sobre el terreno.
"Todos los días y todas las noches esperamos que comiencen de nuevo los bombardeos", dijo a un residente de Teherán de 70 años. "He cargado todas mis baterías portátiles, he almacenado agua y lo tengo todo preparado, porque los ataques podrían comenzar de nuevo en cualquier momento, cualquier día".
Una madre de dos hijos describió el miedo con el que vive cuando envía a sus hijos a la escuela cada mañana, pasando por calles donde el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica está visible y las bases militares siguen activas.
"Me gustaría saber exactamente qué más planea bombardear Estados Unidos", dijo. "Ni siquiera pudieron acabar con los dirigentes iraníes. Tampoco pudieron negociar. Entonces, ¿qué sentido tiene iniciar otra guerra?"
Los iraníes están "convencidos" de que la guerra va a reanudarse, dijo otro residente de Teherán que habló bajo condición de anonimato para poder expresar libremente sus temores.
"Es lo único de lo que se habla… simplemente lo tienes presente en todo momento: ¿será esta noche? ¿Será mañana? Creo que lo empeora el hecho de que haya toda esta conversación al respecto; ni siquiera puedes tomarte un descanso".
Durante las últimas semanas, asesores de la Casa Blanca celebraron reuniones para debatir diversas opciones respecto a Irán. Aunque Trump anunció públicamente que no tomaría nuevas medidas antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, varios asesores dijeron en privado que no sabían si esa declaración era definitiva o si podría cambiar antes de la jornada electoral.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos han elaborado nuevos planes de ataque que incluyen la posible utilización de la denominada "madre de todas las bombas" para atacar infraestructuras energéticas y sitios nucleares iraníes, en caso de que Trump dé la orden de reanudar las operaciones de combate. La bomba GBU-43/B de gran potencia y explosión aérea, conocida como MOAB, es la mayor bomba no nuclear del arsenal estadounidense y supondría una escalada considerable.
"Estas son herramientas de propaganda destinadas a intimidar al pueblo iraní", dijo el sábado Alireza Sheikh, comandante del Ejército iraní. "El pueblo iraní es el padre de todas las bombas".
Irán ha dado señales de una nueva doctrina militar más ofensiva, que sugiere que no esperará a ser atacado e incluso podría lanzar ataques preventivos. La semana pasada, cuentas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en redes sociales informaron de que el país realizó ejercicios militares por todo su territorio, incluido el lanzamiento de 30 misiles balísticos de una sola vez.
Farzin Nadimi, investigador principal del centro de estudios The Washington Institute, advirtió que, si un Teherán envalentonado decidiera probar sus nuevos misiles de largo alcance contra Europa, los objetivos podrían incluir fuerzas estadounidenses ubicadas en bases aéreas de Inglaterra o el centro logístico de Ramstein, en Alemania, la mayor instalación militar estadounidense fuera de Estados Unidos.
"Sin embargo, Irán probablemente reservaría esa posibilidad para un nivel extremo de escalada", dijo Nadimi.
Estados Unidos trasladó a principios de este mes todos sus bombarderos de largo alcance estacionados en el Reino Unido de regreso a sus bases de origen en territorio estadounidense tras una nueva amenaza no especificada. Días antes del traslado, el Gobierno británico arrestó a varias personas en relación con una presunta conspiración iraní para atacar la base aérea británica donde habían estado estacionados los bombarderos estadounidenses.
Para aumentar sus posibilidades de alcanzar los objetivos, Irán podría lanzar enjambres más sofisticados y coordinados de drones equipados con inteligencia artificial, cámaras y enlaces de datos que puedan comunicarse entre sí y ajustar sus trayectorias de vuelo para eludir las interferencias y las defensas aéreas, según Nadimi.
Irán también podría tratar de mejorar las capacidades de sus misiles de crucero incorporando propulsión supersónica para eludir mejor las intercepciones e intentar interferir las comunicaciones militares y los satélites de vigilancia, añadió el investigador.
Ali Vaez, director adjunto del programa para Medio Oriente y el Norte de África del International Crisis Group, explicó que los comandantes iraníes se están preparando para lo que consideran una inevitable reanudación de las hostilidades, al tiempo que intentan disuadir a Washington destacando los costos de un ataque.
"Teherán quiere dejar claro que la próxima ronda se librará en un campo de batalla mucho más amplio, con menos restricciones y consecuencias potencialmente más letales", dijo Vaez. "Pero el peligro es que lo que Irán concibe como disuasión pueda interpretarse en Washington como una provocación, haciendo más probable precisamente la guerra que Teherán espera evitar".
Quando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán en febrero, mataron al líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei, junto con comandantes militares iraníes, altos funcionarios y civiles, incluidos escolares. Las represalias de Irán se centraron principalmente en sus vecinos árabes, a los que acusa de confabularse con Washington.
Irán bloqueó de facto el estrecho de Ormuz, la única vía marítima utilizada por los países vecinos para exportar petróleo, antes de atacar infraestructuras civiles en ciudades árabes. Dubai, un importante destino turístico, fue atacada; plantas de agua en Kuwait fueron alcanzadas; y los ataques contra centros de datos interrumpieron los servicios bancarios en varios países de la región.
El régimen iraní lanzó más de 2,500 misiles y drones tan solo contra los Emiratos Árabes Unidos, más que contra cualquier otro país, incluido Israel. Abu Dhabi interceptó casi todos los proyectiles, según cifras del Ministerio de Defensa de los EAU.
La semana pasada, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, advirtió de que Irán atacará activos estadounidenses en la región, incluidos los ubicados en los Emiratos Árabes Unidos, en represalia por cualquier nuevo ataque.
"Si estalla otra guerra, podrían quedar destruidos numerosos cables submarinos, centros de datos, instalaciones de inteligencia artificial y otras infraestructuras en toda la región", dijo Rezaei.
Un alto funcionario de los EAU señaló el jueves que su país está mejor preparado en caso de que se reanuden los combates.
"No queremos la guerra", dijo Ali Al-Nuaimi, presidente del Comité de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores del Consejo Nacional Federal de los EAU. "Pero si hoy comienza una guerra, estamos mejor preparados para afrontar cualquier amenaza que se nos presente que el 28 de febrero".
"Haremos todo lo que sea necesario para proteger nuestra seguridad nacional, nuestra soberanía y a nuestro pueblo", añadió Al-Nuaimi.
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- [01] CRÉDITOS: CNN en Español [CONSULTAR ENLACE EXTERNO →] [TIPO: FUENTE PRIMARIA]