Lula reparte semana de 40 horas a 37 millones de trabajadores… 11 días antes de las urnas
REC ● 19.4326°N
El Senado brasileño aprobó con 75 votos a favor y uno en contra la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, el fin del esquema 6x1 y el derecho a dos días de descanso remunerado. La llega en plena campaña electoral, 11 días antes de la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre.
El Senado de Brasil aprobó el miércoles 14 de octubre una constitucional que reduce la jornada laboral máxima de 44 a 40 horas semanales sin disminución de salarios, además de eliminar el régimen conocido como 6x1, que permite trabajar seis días consecutivos por uno de descanso. La iniciativa obtuvo 75 votos a favor y solo uno en contra en ambas rondas de votación, con lo que quedó lista para su promulgación.
La medida representa el cambio más significativo en la jornada laboral brasileña desde la Constitución de 1988, cuando el máximo semanal se redujo de 48 a 44 horas. Esta vez, el incluye una transición gradual: dos meses después de la promulgación, el límite pasará de 44 a 42 horas semanales; doce meses más tarde, alcanzará las 40 horas, completando un ciclo de 14 meses.
La obliga además a que los trabajadores dispongan de dos días de descanso remunerado por semana, preferiblemente el domingo. El Gobierno calcula que la medida beneficiará a más de 37 millones de trabajadores del sector formal, mientras que el Ministerio de Trabajo estima que aproximadamente 14,8 millones de brasileños cumplen actualmente el esquema 6x1.
El cambio significa tener más tiempo para vivir, descansar, estar con la familia, cuidar de la salud y disfrutar de la vida.
Así lo expresó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en un mensaje publicado en redes sociales tras la votación. El antiguo dirigente sindical calificó la decisión como una victoria para los trabajadores y señaló que la va más allá de modificar un horario laboral.
La aprobación se produjo a tan solo 11 días de la segunda vuelta presidencial, prevista para el 25 de octubre, en la que Lula se enfrentará al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La reducción de la jornada fue una de las principales promesas de campaña del mandatario en su reelección, y el Gobierno busca que el respaldo a esta y otras iniciativas sociales se traduzca en apoyo en las urnas.
La oposición también se vio obligada a revisar su postura. Flávio Bolsonaro, quien había cuestionado la iniciativa y respaldado alternativas para flexibilizar las relaciones laborales, anunció que votaría a favor. Sin embargo, calificó de oportunista el momento elegido para impulsar la votación.
El resultado apunta a un amplio respaldo ciudadano. Una encuesta de Datafolha citada durante el legislativo indicó que el 71% de los brasileños apoya la propuesta, cifra que explica parte de la presión política que enfrentaban los partidos a medida que se acercaba la segunda vuelta electoral.
Del lado empresarial, las advertencias no tardaron. La Confederación Nacional de la Industria de Brasil (CNI) estimó que la reducción de la jornada podría elevar los costos empresariales hasta un 7% de la masa salarial, dependiendo de si las compañías recurren a horas extras o a nuevas contrataciones para mantener sus niveles de operación.
- Caída estimada del 0,7% en el producto interno bruto (PIB)
- Incremento promedio del 6,2% en los precios
- Efectos más pronunciados en la construcción y en micro y pequeñas empresas
Estas cifras corresponden a estimaciones del sector empresarial sobre el impacto potencial de la medida, no a resultados ya observados. El desafío para Brasil será aplicar la reducción sin afectar de manera significativa la capacidad de operación de las empresas, en particular de los sectores que dependen de horarios extendidos, como el comercio, los servicios y el transporte.
Con la aprobación del Senado y el previo aval de la Cámara de Diputados en mayo, la quedó lista para su promulgación. Su implementación será gradual y el sobre sus efectos económicos continuará después de la decisión legislativa, mientras Lula intenta convertir una de sus principales promesas laborales en el argumento central de su campaña presidencial.
[REGISTRO DE FUENTES Y COBERTURA CONSULTADA]
- [01] CRÉDITOS: Yahoo [CONSULTAR ENLACE EXTERNO →] [TIPO: FUENTE PRIMARIA]