Compraron un negocio que por cada dólar deja 3.6 centavos: Televisa y Fintech apuestan a la convergencia con AT&T México
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La adquisición de AT&T México por Televisa y Fintech Holdings por 2,000 millones de dólares plantea una pregunta incómoda: ¿cómo sostener una operación que necesita entre 300 y 400 millones de dólares anuales en inversión con un margen operativo del 3.6%? La respuesta, no está en la venta de teléfonos: está en la convergencia.
La compra de AT&T México por Televisa y Fintech Holdings por 2,000 millones de dólares coloca a los dos socios ante un desafío que trasciende el cheque: convertir un negocio de márgenes finísimos en una plataforma capaz de sostenerse sola.
La nueva sociedad recibirá una operación que, en el tercer trimestre de 2026, facturó 1,240 millones de dólares, 13.2% más que un año antes. Sin embargo, su utilidad operativa se quedó en 45 millones, equivalente a un margen del 3.6%, frente al 2% del periodo comparable.
En términos sencillos: por cada dólar que ingresó AT&T México durante el trimestre, apenas 3.6 centavos se convirtieron en utilidad operativa después de descontar costos, gastos, depreciaciones y amortizaciones.
El traslado de la operación no es un capricho corporativo: en noviembre, Televisa y David Martínez anunciaron que se unían para competir de frente con las telecomunicaciones de América Móvil, el imperio de Carlos Slim, y AT&T México fue el vehículo elegido.
AT&T, por su parte, reconoce en Estados Unidos una deterioro de 2,600 millones de dólares por la venta de su red mexicana, y confirmó que dejará de contemplar entre 300 y 400 millones de dólares anuales de inversión de capital una vez consumada la transacción.
El EBITDA trimestral aproximado de AT&T México fue de 236 millones, con un margen EBITDA cercano al 19%, considerablemente superior al operativo. La diferencia, explicada por 191 millones en depreciaciones y amortizaciones, no representa una salida de efectivo en el trimestre, pues se trata de cargos contables, pero sí dimensiona el peso de los activos que deben mantenerse y renovarse para competir en telefonía móvil.
La estructura de financiamiento de la operación también merece atención. Jesús Romo de la Cruz, research director en GlobalData, señaló que el acuerdo contempla 1,200 millones de dólares de financiamiento garantizado sin recurso y una línea revolvente de 200 millones.
Ese diseño limita la exposición directa de los socios, pero obliga a examinar la capacidad del negocio para generar efectivo.
Es decir, la deuda no recae de forma directa sobre Televisa ni Fintech, sino sobre la propia operación: si AT&T México no genera efectivo suficiente, el pago de esa deuda se convierte en un problema de la nueva sociedad.
No es posible deducir el servicio anual de esa deuda sin conocer tasas, plazos y condiciones definitivas. Tampoco basta comparar el precio de compra con el EBITDA, pues el valor empresarial puede incluir deuda neta y otros ajustes contables.
Para Televisa, la compra abre la posibilidad de coordinar servicios fijos y móviles. La empresa ya participa en Internet fijo a través de Izzi Telecom, en televisión de paga y en telefonía móvil mediante acuerdos mayoristas.
La propiedad compartida de AT&T México permite integrar esa oferta, pero no implica una fusión automática con Izzi Telecom. Para que la convergencia mejore los resultados, las ofertas conjuntas tendrían que aumentar el ingreso por cliente o reducir cancelaciones en una magnitud suficiente para compensar costos de integración, comercialización y mantenimiento.
El punto de partida de la base de suscriptores es mixto. Los ingresos por servicios móviles de AT&T México aumentaron 14.7% en el tercer trimestre, hasta 798 millones de dólares. Al mismo tiempo, su base total de suscriptores retrocedió 3.4% anual.
La composición de esa base revela una transición que puede jugar a favor o en contra de los nuevos propietarios:
- Clientes de pospago: crecieron 23.6%, lo que ofrece ingresos recurrentes más predecibles.
- Clientes de prepago: disminuyeron 12.5%, tradicionalmente el segmento más sensible al precio y más volátil.
Esta recomposición hacia pospago ofrece oportunidades de ingresos recurrentes, pero no garantiza mayor rentabilidad por sí sola.
Para Televisa y Fintech, el desafío será convertir ese potencial comercial en recursos suficientes para sostener las inversiones, atender las obligaciones financieras y mejorar el margen operativo de AT&T México. Si no lo logran, la convergencia se habrá quedado en la intención, y la cuenta la pagará el negocio mismo.
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