La Fed no subió las tasas en octubre, pero la inflación le sigue pisando los talones
REC ● 19.4326°N
El banco central estadounidense mantuvo la tasa de referencia en octubre, como esperaban los economistas, pero dejó claro que el alivio no está garantizado: la inflación interanual alcanzó 3.3%, su nivel más alto en dos años, y no descarta subir tasas en noviembre o diciembre.
El banco central de Estados Unidos mantuvo sin cambios las tasas de referencia en octubre de 2026, tal como lo habían pronosticado los economistas, pero acompañó la decisión con una advertencia contundente: la inflación continúa muy por encima de su objetivo del 2%.
La decisión, tomada el 29 de octubre, no cierra la puerta a un alza en las próximas semanas. El organismo monetario dejó explícito que un incremento en noviembre o diciembre sigue sobre la mesa, precisamente porque los precios no dan señales claras de desinflación.
Como lo pronosticaban los economistas, el banco central no aumentó las tasas de referencia en octubre pero aún no se descarta que lo haga en noviembre o diciembre debido a que la inflación sigue muy por encima de su objetivo del 2%.
La inflación interanual alcanzó el 3.3%, su nivel más alto en dos años, marcando una brecha significativa con la meta que el organismo monetario ha sostenido como referencia para toda su política de tasas.
El principal motor detrás del repunte de precios es la guerra con Irán, que impulsó un aumento de inflación de 0.9% desde su inicio y sigue distorsionando las expectativas económicas en Estados Unidos y en buena parte del mundo.
En ese contexto, la política de mantener tasas vigentes representa un equilibrio delicado. Subir podría frenar aún más el crecimiento económico, pero no hacerlo implica aceptar que la inflación siga corriendo por encima de la meta.
Los expertos advierten que el impacto inflacionario por la guerra se prolongará hasta el verano, lo que sugiere que las decisiones de las próximas semanas serán apenas el primer capítulo de una discusión mucho más larga.
La Casa Blanca, por su parte, mantiene la postura de que los efectos de la guerra en la economía son de corto plazo, una afirmación que contrasta con el pronóstico de los especialistas en inflación.
Mientras tanto, los estadounidenses sienten la presión directamente: precios de autos nuevos que han subido un 12.6% en lo que va de 2026, impuestos inmobiliarios que crecen más rápido que la inflación, y productos básicos del supermercado —frutas, verduras y cereales— que encabezan las listas de incrementos del último año.
La decisión de la Fed en octubre, lejos de resolver la incertidumbre, la retrasa: noviembre y diciembre están en el tablero, y la brecha entre la meta y la realidad sigue ahí, abierta.
[REGISTRO DE FUENTES Y COBERTURA CONSULTADA]
- [01] CRÉDITOS: Telemundo [CONSULTAR ENLACE EXTERNO →] [TIPO: FUENTE PRIMARIA]