Tener cuenta Afore no garantiza pensión: experta explica por qué el retiro de los jóvenes está en aprietos
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58.8% de las personas ocupadas de 15 a 29 años trabajó en informalidad durante el primer trimestre de 2025, lo que complica enormemente el acceso a una pensión digna. La doctora Stephanie Calvillo, del ITESO, explica por qué la falta de ahorro no significa desinterés, sino falta de condiciones.
El panorama para el retiro de las juventudes mexicanas se ve cada vez más complicado, y no por falta de voluntad sino por falta de condiciones. La doctora Stephanie Calvillo, académica del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), expuso los retos que enfrentan las nuevas generaciones para acceder a una pensión digna en el país.
La especialista enfatizó que no se puede generalizar una supuesta falta de interés por el futuro entre toda una generación. La realidad, explicó, es que las condiciones económicas y laborales limitan severamente la capacidad de planear el retiro.
"No podemos atribuirle una misma actitud para toda una generación porque hay jóvenes que ahorran, otros que buscan información, algunos que no conocen su situación pensionaria y otros que aun conociéndola no tienen ingresos suficientes para hacer aportaciones adicionales. La falta de ahorro no demuestra por sí sola una falta de interés o de responsabilidad."
Los números dan la razón a la experta. El 58.8% de las personas ocupadas de 15 a 29 años trabajó en la informalidad durante el primer trimestre de 2025, es decir, casi seis de cada 10 jóvenes. Aunque esa cifra no mide directamente cuánto les preocupa su pensión, refleja las enormes dificultades del mercado laboral mexicano para construir un patrimonio de retiro.
Calvillo detalló que el acceso a una pensión depende del régimen de cotización y de la trayectoria laboral de cada persona. En el caso de quienes cotizan bajo la Ley del Seguro Social de 1997, tener una cuenta individual en una Afore no garantiza por sí solo recibir una pensión mensual suficiente.
"En México no existe una sola regla pensionaria para todas las personas. La situación cambia el régimen que se aplica y la trayectoria laboral. […] En este régimen, la cuenta individual administrada por una Afore tiene un papel central. Allí se acumulan los recursos destinados al retiro provenientes de las aportaciones correspondientes y de los rendimientos de su inversión, pero hay una distinción fundamental. Tener una cuenta Afore no significa por sí solo tener asegurada una pensión mensual suficiente."
A partir de 2026, el requisito mínimo para acceder a una pensión bajo ese régimen será de 875 semanas cotizadas, cifra que aumentará gradualmente hasta alcanzar mil semanas en 2031. Sin embargo, alternar entre empleos formales y actividades informales puede hacer que las personas ni siquiera se acerquen a ese umbral.
La académica planteó un ejemplo ilustrativo para dimensionar el problema: alguien que trabaje durante 30 años, pero que alterne empleos formales con actividades sin cotización, podría haber reunido apenas alrededor de 780 semanas si solo cotizó la mitad de ese tiempo. Es decir, tres décadas de trabajo y aún sin alcanzar las mil semanas que se exigirán en el calendario actual.
"El problema es que trabajar y cotizar no siempre ocurre en el mismo tiempo. Imaginemos únicamente como ejemplo alguien que trabaja durante 30 años, pero alterna empleos formales con actividades sin cotización. Si solo cotizó la mitad de ese tiempo, reuniría alrededor de 780 semanas. Habría trabajado tres décadas y, aun así, no alcanzaría las mil semanas previstas en el calendario actual."
Además, cumplir con las semanas requeridas no garantiza que la pensión resultante sea suficiente para vivir dignamente. El monto final depende de múltiples variables: las aportaciones individuales y patronales, los rendimientos de inversión de la Afore, las comisiones cobradas por la administradora, la edad de retiro y la modalidad pensionaria que se elija.
La pensionaria de 2020 redujo el requisito de mil 250 a mil semanas cotizadas, un alivio que sin embargo no elimina el condicionamiento fundamental: sin trayectoria continua de cotización formal, el acceso a una pensión sigue siendo un objetivo lejano para millones de jóvenes mexicanos.
Calvillo también aclaró que la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores y el Fondo de Pensiones para el Bienestar son mecanismos distintos y no intercambiables. La primera es un programa social no contributivo dirigido a personas de 65 años o más; en cambio, el Fondo contempla complementos para determinadas prestaciones, sujetos a requisitos y límites específicos.
Sobre este tema, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó que en México todas las personas adultas mayores, mujeres de 60 a 64 años y personas con discapacidad reciben una pensión. Además, indicó que 500 mil jóvenes tienen acceso a un empleo para construir su futuro.
No obstante, la experta advirtió que estos mecanismos no garantizan que todas las personas jóvenes puedan jubilarse con el 100% de su salario. Por ello, llamó a las nuevas generaciones a conocer su régimen pensionario y dar seguimiento activo a sus cotizaciones, pero también señaló que las instituciones tienen la obligación de explicar las reglas con claridad, sin falsas promesas ni mensajes que provoquen resignación.
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